Se detenía todo y gritabas “no te vayas” en silencio.
Arrastrándose mis piernas huían hacia aquel lugar en donde se archivan los ahogos.
Tu, inmensamente placentero me robas parte de la importancia; tu boca estrellada simulando besarme y esos ojos templados que yo sé qué buscan.
Prudencia.
Dame cordura, socórreme de esta tentación.
Y me pregunto quién ocuparía mis sentidos si tu no hubieras florecido,
Ya tengo todo premeditado y sin embargo existe aún el miedo al fracaso.
Quiero tenerte.
Pero, p r u d e n c i a .
Arrastrándose mis piernas huían hacia aquel lugar en donde se archivan los ahogos.
Tu, inmensamente placentero me robas parte de la importancia; tu boca estrellada simulando besarme y esos ojos templados que yo sé qué buscan.
Prudencia.
Dame cordura, socórreme de esta tentación.
Y me pregunto quién ocuparía mis sentidos si tu no hubieras florecido,
Ya tengo todo premeditado y sin embargo existe aún el miedo al fracaso.
Quiero tenerte.
Pero, p r u d e n c i a .


No hay comentarios:
Publicar un comentario