No se si tan mal o tan bien, pero me abrazaste. Sentí la violencia en mi pecho, y me dominaste.
Tanta inocencia frente a tu presencia, se me han nublado los sentidos. Ese momento tan puro.
Tan magnífico que me hizo llorar.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Volvió tu tiempo

Enardecidos, frenéticos y excitantes se observaban,
Captaban la energía del momento y se cosían la mirada.
Juntaban sus palmas con excusas inauditas,
Trataban de mantener la calma en esa noche de pasión.
Sentían la presión en el pecho de tal entrelazo y rogaban morir.
Se esquivaban las miradas, pero las buscaban.
viernes, 17 de octubre de 2008

Ahora que ha pasado un largo tramo, ahora que hemos retomado de cero y hemos cultivado un nuevo ser, ahora que hemos aprendido de nuestros errores y hemos memorizado cada trayectoria, ahora sí puedo decirlo.
Ahora que nos hemos dado sensaciones, que nos hemos acurrucado en momentos de desánimo y hemos emergido del infierno.
Ahora que estamos bajo el mismo cielo y nos hemos desnudado de alma entera
Ahora que hemos compartido hasta la ropa interior, y el olor a simpatía ocupa nuestras sombras. Ahora sí puedo decirlo:
ESTAS SON MIS AMIGAS.
Ahora que nos hemos dado sensaciones, que nos hemos acurrucado en momentos de desánimo y hemos emergido del infierno.
Ahora que estamos bajo el mismo cielo y nos hemos desnudado de alma entera
Ahora que hemos compartido hasta la ropa interior, y el olor a simpatía ocupa nuestras sombras. Ahora sí puedo decirlo:
ESTAS SON MIS AMIGAS.
Se detenía todo y gritabas “no te vayas” en silencio.
Arrastrándose mis piernas huían hacia aquel lugar en donde se archivan los ahogos.
Tu, inmensamente placentero me robas parte de la importancia; tu boca estrellada simulando besarme y esos ojos templados que yo sé qué buscan.
Prudencia.
Dame cordura, socórreme de esta tentación.
Y me pregunto quién ocuparía mis sentidos si tu no hubieras florecido,
Ya tengo todo premeditado y sin embargo existe aún el miedo al fracaso.
Quiero tenerte.
Pero, p r u d e n c i a .
Arrastrándose mis piernas huían hacia aquel lugar en donde se archivan los ahogos.
Tu, inmensamente placentero me robas parte de la importancia; tu boca estrellada simulando besarme y esos ojos templados que yo sé qué buscan.
Prudencia.
Dame cordura, socórreme de esta tentación.
Y me pregunto quién ocuparía mis sentidos si tu no hubieras florecido,
Ya tengo todo premeditado y sin embargo existe aún el miedo al fracaso.
Quiero tenerte.
Pero, p r u d e n c i a .
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

