martes, 8 de julio de 2008


Cansada de escribir poesía despierta.
Quiere mil besos, quiere mil versos. Quiere volar.
Lamenta inconsciente ese día, la primera vez que le dieron la mano, que le tocaron el ombligo.
Se baña de recuerdos ; se pone sus perlas y desea no verlo jamás.
Recuerda noches de lujuria, para ella; de su mano, espléndida.
Quiere ser mujer en sus brazos, lamer su nariz y besar sus orejas. A él le gusta.
Tocar su cielo, paraíso.





No encuentro momento para escribirte, no encuentro manera, se va fragilizando mi forma y tu silueta se pierde en la noche. Aquella noche!, tan desértica, solos los dos, eso parecía.

Igual que ayer, la sábana se manchó de ese color emoción.
Éramos religiosos y no nos importaba; buenas personas pero violentas.
Igual que ayer, la sábana se manchó de ese color emoción.
Adorabas suspenderte en mis pechos, dignos de locura por tus índices.
Extremistas nuevamente, acalorados como si fuera primavera
Igual que ayer, la sábana se manchó de ese color emoción.
Inundaste mis sentidos de pasión, hermosa sensación, y sin querer volví a entrar en vos… capaz vos en mí.
Igual que ayer, la sábana se manchó de ese color emoción.
De a poco nos vamos alejando y solo queda el olor a locura.
Igual que ayer, la sábana se manchó de ese color emoción.
Bocados de mil ganas se cicatrizaban entre mis piernas, y tu respiración en mis oídos. Exhaustos.
Igual que ayer, la sábana se manchó de ese color emoción.

lunes, 7 de julio de 2008


Tan segura de tus besos, estaba. Tan indiferente de tu cuerpo, intentaba.
Distintos, refrescantes, amorosos, eufóricos y suaves, tiernos; de a poco, me motivaban a seguir, sufridos se notaban.
Claro que intenté y no me resigné.
Si supieran lo que sufre, si entendieran cuanto tiempo.
No se pierde nada, esperá; no hace daño, no pasa nada cariño.
Ignórame, hazlo hermoso diferente de cruel. Quiero sufrirte, me gusta.
Convencerte de mis besos, convencerte de mi piel, convencerte del sabor de mis ganas y la suavidad de mis pies al rozarte bajo las sábanas, agudos.
Tanto pensarte, me olvido de esperar, me olvido de respirar: puedo ser tuya.
Me gusta respirar tu perfume en mi cuerpo, sucio, agotado de tanta pasión.
Se me antoja el contacto de tus labios, pero eróticos.



Extraordinariamente infeliz recorre su cuerpo, la sujeta escrupuloso.
Inaccesible pero fantástico, quiere soplar su pasión.
Grave tentación la de ella, vuela tranquilo te esperan sus mejillas.
Se torturan ambos; por amor, desamor. Inestable.
Piel madura y efervescente; se tocaban. Enloquecían de sudor.
Se agitaban casi sin respiración, también casi se amaban.
Exóticos, mirándose, desde los talones hasta los sentidos.
Ella se deja, El la intuye. Se levanta y se va.
Propia de su torrente, trata de salvarlo.
Él ríe, ella desborda
Él juega, ella se ilusiona
Él no sabe nada, ella sabe todo.
Intocable y fugaz, desespera.
Se imaginan, se tropiezan, se huelen, se sienten, se desean.
¡Mírenla!, estúpida. Pobre.
Calma.